Esa cosa sin nombre
tan metida entre las tripas
que parece acechar allá afuera,
sin rostro y sin causa cierta.
Más bien mazacote,
entresijo de mil sospechas,
de dolores negados,
de resistencias en vano.
Lo cercano, intocable,
lo lejano, incognoscible.
En medio, el ansia sola,
el ansia sin compañía
que me está volviendo mudo.
Respiro y no tengo aliento,
resuello y me sale vaho,
vivo tosiendo fantasmas,
vivo amasando mentiras.
Yo tengo una vida buena,
tan buena como se puede,
asumo que no es mi vida,
no es mi vida lo que pesa,
mas, si no pesa mi vida,
¿qué es lo que tanto me pesa?