Colectivo Pornomiseria: Limpieza social (2006)

This was a 'social cleansing' intervention by Colectivo Pornomiseria, during the 6th International Performance Festival in Cali, Colombia. Armed with sponge, soap and a hose, two barely dressed girls hired by us, washed a group of homeless as members of the collective invited the people who watched to join this kind of social cleansing. This intervention put on the table an important discussion about the use and exploitation of vulnerable communities as a form of social climbing and art careerism. The action evidenced the implicit abjection in the rhetorics of 'violence' and 'social commitment', usually used by Colombian artist for self-promotion. What is the limit for abjection? 

The members of Pornomiseria were: Kevin Mancera, Edwin Sánchez, Francisco Toquica, Cindy Triana, and Víctor Albarracín.

Hay una tradición relativamente amplia de un "arte social" centrado en la exposición de la miseria y la marginalidad en la historia reciente de Colombia. Desde Omar Gordillo, quien se hizo famoso por sus cuadros de gamines en los años 70, hasta Jaime Avila, magnate indiscutible de la industria de la espectacularizacion de la miseria y pasando, no lo olvidemos, por Rosemberg Sandoval, en cuyas obras se suponía una intención plástica en la utilización material de los indigentes, verdadera "materia prima" de su trabajo, tal cual se entiende un pincel o un bulto de cemento.

Es obvio que allí, bajo esa dimensión "Social" del artista contemporáneo se esconde un espectáculo muy rentable, en el que ese otro retratado, el miserable, termina afianzando su miseria y marginación

No se trata aquí de elaborar un proceso de inclusión de ese otro en nuestro trabajo, pues en nombre de la "buena voluntad" y las "causas nobles", se ha hecho en este país una labor grotesca. Los artistas parecen ser ciegos, o prefieren parecerlo, frente a las consecuencias y las lecturas que sus obras acarrean. Y creemos, como resulta evidente, que lo hacen de ese modo por una simple cuestión de rentabilidad.

Porque esa marginalidad es exótica y decora magníficamente, en forma de dibujos o fotografías, los comedores de los ricos. Solo recomendemos a Ronald Barthes afirmando que "La mierda escrita no huele."