Vine a comerme un tamal y cayó un segundo
aguacero / el techo de vidrio templado totea como si cayeran piedras / ya nada más se escucha el cielo viniéndose al piso / y yo miro hacia la salida / curioso de si va a parar / dejé el pollo enterito, la carne y ese cuero raro / que es como gelatina entre el arroz con alverjas.
Atrapado y lleno / trozo de hielo en la escarcha / se me derrite una lágrima / sobre la presa intacta.
Gotas de lluvia, no es el rocío / lágrimas que vienen del corazón / suena al tiempo con mi llanto / la banda sonora perfecta no existe / me da pena y me limpio la cara / con la servilleta pegotuda y manchada de amarillo.
Parece que escampa / qué buena, charanga / qué suave, se baila.
No más lágrimas / ya apenas llovizna / regreso a la calle / las gotas ayudan al llorón discreto /
Adiós, por lo pronto.