incluso siento ternura por esa, tu maldad tan torpe,
torpe como tus palabras: mezquinas y atrabiliarias.
ya ni con viagra levantas tu rabia convertida en odio,
sobre todo el que despliegas por ti mismo y por tus cosas.
me conmueven tus gestos de macho,
siempre igual de pequeñajos,
tan pequeños como tú cuando te ves al espejo.
sonrío, aunque un poco triste, pues te conozco de marras
y veo que con los años tan solo te has reducido;
te has empequeñecido tanto que llegaste a tu tamaño justo:
el de sicario irrisorio disfrazado de memero.
sin solaz pasan tus días, defendiendo causas infames:
al pintor que viola estudiantes
y al golpeador de mujeres,
reflejos de tu propia vida que te hacen sentir cancelado.
no eres reemplazo de nada, ya todos te reemplazaron,
te rodeaste de esperpentos que festejan tu ruindad
y así te pasas los días evitando verte de frente.
disminuido, como estás, cambiaste la razón por odio
porque el cariño, guillermo, siempre te ha quedado grande.