mitad / by Victor Albarracin Llanos

En estos días sin tu abrazo,

he tendido a medias la cama,

porque la mitad que es tuya

nunca se ha destendido.

La gata ha custodiado

el orden del cubrelecho,

mi mitad es lo rizado

y la que ella guarda, bien liso.

Mi mitad, arrugadita,

es mi corazón a medias

que se extraña de tu ausencia

mientras la gata me cuida.

Que no se enfríe tu almohada,

y que la encuentres tendidita,

mi misión, bien arrugada;

la de la gata, lisita.